Alergias e intolerancias alimentarias

18.06.2018

Hoy en día sabemos la importancia del comer bien, "somos lo que comemos", pero a veces no prestamos atención a nuestro cuerpo, a nuestras digestiones y a diferentes síntomas externos, no saludables, que los asociamos a la normalidad, cuando no lo son.

Las alergias e intolerancias alimentarias están a la orden del día, cuantas veces hemos escuchado personas que dicen..."esto parece que no me sienta bien..." "tengo el estómago hinchado..." " mis heces son muy abundantes y a veces hago mucha diarrea..." " la lengua me pica o se hincha cuando como gambas..." son numerosas las frases que podemos escuchar de varias personas, que seguramente no saben que tienen una alergia o una intolerancia alimentaria, y creen este mal estar "es algo normal". 

Aquí tendríamos que diferenciar las dos enfermedades, porqué no tienen nada que ver, aunque a veces las mezclamos y pensamos que son lo mismo. 

Una alergia alimentaria, es una respuesta inmunológica exagerada que produce el cuerpo al ingerir determinados alimentos. Se produce por un error del sistema inmunitario (de defensa) y este sistema genera una serie de sustancias, como la histamina que genera la alergia. 

Los síntomas de la alergia pueden ser desde leves a muy graves, y puede aparecer, desde unos segundos después de ingerir el alimento hasta pasadas las 24 horas. Las más típicas son: erupción cutánea, tos, asma, picor, hinchazón cara y garganta, dolor abdominal, náuseas, vómitos, hasta dificultad respiratoria, palpitaciones, mareo, shock anafiláctico con riesgo de muerte.

Por lo tanto, es MUY IMPORTANTE saber que es caso de alergia alimentaria, los síntomas que se desencadenan pueden llegar a ser muy graves y puede hacer falta atención  hospitalaria. Y saber que no hace falta, a veces, ingerir gran cantidad de alimento, sino unas simples "trazas" (que más adelante hablaremos de ello) pueden desencadenar este shock anafiláctico. 

Las más comunes son alergia a los frutos secos, marisco, leche, huevo, pescado, legumbres y fruta.

Por lo contrario, la intolerancia alimentaria es cuando el organismo no asimila correctamente un componente de algún alimento y no interviene el sistema inmunitario. 

Los síntomas más frecuentes son náuseas, vómitos, diarreas ácidas, heces flotantes, defecación explosiva, dolor abdominal con hinchazón y distensión, espasmos, etc. En este caso, hay personas que pueden consumir cantidades de este alimento sin que le den síntomas y otras que no pueden consumir nada de este alimento, por lo tanto, hay que valorar el grado de intolerancia que se padece. No hay riesgo de muerte en este caso, y no suele haber atención hospitalaria de urgencia, aunque si se suelen visitar varios especialistas médicos en sistema digestivo, para saber lo que sucede. 

Las más comunes son la intolerancia a la LACTOSA, FRUCTOSA, GLUTEN (celíaco), entre otras. 

En ambos casos, es muy importante la exclusión de dichos alimentos y otros que contengan ese alimento, sustancia o aditivo alimentario. En los casos más extremos como sería la alergia alimentaria es muy importante mirar todas las etiquetas de los alimentos envasados y excluir si tenemos alguna duda o no conocemos el aditivo en cuestión. En el caso de una persona celíaca o con una intolerancia alimentaria con grado severo, también deberíamos mirar las etiquetas de los productos y excluir todos los que lleven trazas, aditivos o sustancias que nos puedan hacer daño.

Para concluir, hay que matizar que es un tema de gran importancia para nuestra salud y que debemos abordar en caso de padecer algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria.

Escrito y publicado por Nara Domingo - Diplomada en Nutrición Humana y Dietética